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Sobre los ojos del niño
La llegada de un niño al mundo es algo maravilloso. Los padres después de saber
que su hijo está bien se empiezan a fijar a quien de la familia se parece, la tez,
los ojos. etc. Especificamente en cuanto a los ojos se preguntan si ve algo y si
se le va a quedar el color como está. Aunque estas preguntas son muy válidas es
aún más importante la observación de la madre en cuanto al estado de salud de sus
ojos en los primeros meses y años de vida. Aquí el pediatra también juega un papel
importantísimo. La mamá debe de estar pendiente de estos 3 signos: 1) que los ojos
del niño estén rectos, 2) que los ojos no tengan secreciones o lagrimeo y 3) que
exista el reflejo rojo.
Veamos estos 3 signos en detalle:
- Los ojos deben de estar rectos o alineados. Un niño no debe de meter un ojo. Si
esto ocurre es porque la visión de uno de los ojos no se está desarrollando normalmente
o hay algo que le impide ver la imagen correctamente.
- Los ojos no deben tener secreciones o lagrimeo. Esto puede ser por una infección,
glaucoma del recién nacido o que el lagrimal lo tiene tapado. Aunque la infección
y el glaucoma son los diagnósticos más importantes, el lagrimal tapado se puede
pasar por alto cuando éste último también tiene solución en los primeros 6 meses
de vida.
- Debe de de existir el reflejo rojo. Cuando no hay reflejo rojo (el que tanto nos
molesta ver en las fotos cuando las tomamos con flash), la pupila se puede ver blanca
o como el ojo de un gato. Esto no es normal y puede significar que algo está creciendo
dentro del ojo. Si observa cualquiera de estos signos consulte en seguida con el
pediatra o el oftalmólogo.
Por último y no menos importante, el niño debe de tener un examen de los ojos hecho
por un oftalmólogo antes de entrar a la escuela. Ya para estas edades de 5 ó 6 años
los problemas más comunes son los errores de refracción (miopía, hipermetropía y
astigmatismo) y el trauma a los ojos ocasionado por un accidente.
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